martes, 27 de octubre de 2015

FUNERAL DE UN RELOJ


Mi reloj se murió de un infarto
y a la hora de mirar al sol
ya no palpitaba.

Lo lleve inconsciente
en mi muñeca
y la llovizna le lavo la sien.

Naufragó en las sombras del bolsillo.
Los relojeros nunca tuvieron sus restos
entre sus manos
porque el no estaba de acuerdo con las autopsias.

Fue enterrado desnudo
en el rincón oscuro
de una gaveta polvorienta.


octubre'92

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