jueves, 8 de octubre de 2020

PRECIPICIO

 

Caí en el precipicio

fue inevitable,

juro que no quería

trate de aferrarme

a cuanta cosa

podía detener mi caída

y todo fue en vano.

 

Para colmo

estabas tú allí

con tus ojos mirándome

estire mi mano hacia ti

pero entonces

ya eras estatua

Venus de mármol

inmóvil, quieta, serena

a la que le faltan

hace siglos sus brazos.

HABANA ENTRE BRUMAS

  Por qué razón hoy creo que La Habana es mía ¿qué piedra, qué adoquín, qué cornisa duerme con mis huellas en su vientre? El portón qu...