Las
veinticuatro horas del dia
se vuelven ceniza
del tiempo
añicos los
minutos descompuestos
tristes
virutas de eternidad.
Por qué razón hoy creo que La Habana es mía ¿qué piedra, qué adoquín, qué cornisa duerme con mis huellas en su vientre? El portón qu...
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