jueves, 18 de octubre de 2012

UN POEMA

....que me gusta mucho, me marco hace muchos años.... cuando descubrí a Leon Felipe, su autor.





¡Qué lástima
que yo no pueda cantar a la usanza
de este tiempo lo mismo que los poetas que hoy cantan!
¡Qué lástima
que yo no pueda entonar con una voz engolada
esas brillantes romanzas
a las glorias de la patria!
¡Qué lástima 
que yo no tenga una patria!
Sé que la historia es la misma, la misma siempre, que pasa
desde una tierra a otra tierra, desde una raza
a otra raza,
como pasan
esas tormentas de estío desde esta a aquella comarca.
¡Qué lástima
que yo no tenga comarca,
patria chica, tierra provinciana!
Debí nacer en la entraña
de la estepa castellana
y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada;
pasé los días azules de mi infancia en Salamanca,
y mi juventud, una juventud sombría, en la Montaña.
Después... ya no he vuelto a echar el ancla,
y ninguna de estas tierras me levanta
ni me exalta
para poder cantar siempre en la misma tonada
al mismo río que pasa
rodando las mismas aguas,
al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa.
¡Qué lástima
que yo no tenga una casa!
Una casa solariega y blasonada,
una casa
en que guardara,
a más de otras cosas raras,
un sillón viejo de cuero, una mesa apolillada
(que me contaran
viejas historias domésticas como a Francis Jammes y a Ayala)
y el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla.
¡Qué lástima
que yo no tenga un abuelo que ganara
una batalla,
retratado con una mano cruzada
en el pecho, y la otra en el puño de la espada!
Y, ¡qué lástima 
que yo no tenga siquiera una espada!
Porque..., ¿Qué voy a cantar si no tengo ni una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada?
¡Qué voy a cantar si soy un paria
que apenas tiene una capa!

Sin embargo...
en esta tierra de España
y en un pueblo de la Alcarria
hay una casa
en la que estoy de posada
y donde tengo, prestadas,
una mesa de pino y una silla de paja.
Un libro tengo también. Y todo mi ajuar se halla
en una sala
muy amplia
y muy blanca
que está en la parte más baja
y más fresca de la casa.
Tiene una luz muy clara
esta sala
tan amplia
y tan blanca...
Una luz muy clara
que entra por una ventana
que da a una calle muy ancha.
Y a la luz de esta ventana
vengo todas las mañanas.
Aquí me siento sobre mi silla de paja
y venzo las horas largas
leyendo en mi libro y viendo cómo pasa
la gente a través de la ventana.
Cosas de poca importancia
parecen un libro y el cristal de una ventana
en un pueblo de la Alcarria,
y, sin embargo, le basta
para sentir todo el ritmo de la vida a mi alma.
Que todo el ritmo del mundo por estos cristales pasa
cuando pasan
ese pastor que va detrás de las cabras
con una enorme cayada,
esa mujer agobiada
con una carga
de leña en la espalda,
esos mendigos que vienen arrastrando sus miserias, de Pastrana,
y esa niña que va a la escuela de tan mala gana.
¡Oh, esa niña! Hace un alto en mi ventana
siempre y se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
¡Qué gracia
tiene su cara
en el cristal aplastada
con la barbilla sumida y la naricilla chata!
Yo me río mucho mirándola
y la digo que es una niña muy guapa...
Ella entonces me llama
¡tonto!, y se marcha.
¡Pobre niña! Ya no pasa
por esta calle tan ancha
caminando hacia la escuela de muy mala gana,
ni se para
en mi ventana,
ni se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
Que un día se puso mala,
muy mala,
y otro día doblaron por ella a muerto las campanas.

Y en una tarde muy clara,
por esta calle tan ancha,
al través de la ventana,
vi cómo se la llevaban
en una caja
muy blanca...
En una caja
muy blanca
que tenía un cristalito en la tapa.
Por aquel cristal se la veía la cara
lo mismo que cuando estaba
pegadita al cristal de mi ventana...
Al cristal de esta ventana
que ahora me recuerda siempre el cristalito de aquella caja
tan blanca.
Todo el ritmo de la vida pasa
por el cristal de mi ventana...
¡Y la muerte también pasa!

¡Qué lástima
que no pudiendo cantar otras hazañas,
porque no tengo una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón de viejo cuero, ni una mesa, ni una espada,
y soy un paria
que apenas tiene una capa...
venga, forzado, a cantar cosas de poca importancia!


UNA CANCION

La conocí en un casete que tuve de Emmanuel, (el cantante mexicano) era de 1977 yo lo tenia en el 78 o 79, y la canción junto a algunas de Serrat y el disco "Días y flores" de Silvio, fueron las primeras letras que me mostraron que las canciones tenían contenido, además de ritmo y melodía. Fue mi despertar realmente a la música, tendría que poner además algunas de Nino Bravo y ya por aquel entonces las de Roberto Carlos.

Bueno la canción es de Argentino Luna, aunque nunca se la escuche a el, creo que Emmanuel fue quien la hizo famosa, también descubrí después que anteriormente el gitano Peret la había grabado en 1975. Aquí se las dejo, simple pero bonita y profunda y llena de sentimiento...creo yo.

APENAS SI SOY CANTOR

Si alguien me pide que cante 
Me vuelvo caminador, 
Porque pienso que el cantante 
Que canta lo que otros piden, 
Es muy probable que olvide 
Su oficio de sembrador. 

A mí me gusta cantar 
Cuando algo me quema el pecho, 
Pero cantar sin derecho, 
Sin razón, sin porque, 
Es algo que yo no sé 
A pesar que otros lo han hecho. 

El aplauso suele ser halagador 
Ha razón, 
Pero tanta reunión 
Y aplaudir tanta tonada 
Que el aplaudido gozaba 
Lo pobre de su canción. 

Al cantante no hay que pedirle 
El tiempo que va a durar, 
Hay que dejarlo volar 
Y escucharlo calladito, 
Molestarlo es un delito 
Que usted no puede pagar. 

Las ansias de ser famoso 
Otra razón puede ser, 
Hay quien pagaría por ver su nombre 
En letras doradas, 
Pero al no estar bien pegadas 
El tiempo las hará caer. 

Cuando yo vivía en mi pueblo 
Entre el mar y la montaña, 
A mi madre la escuchaba 
Cantar canciones sencillas, 
Que hermoso que era mi vida 
Cuando mi madre cantaba. 
Esa si era cantadora 
Ni guitarras precisaba. 

Cuando mi madre cantaba 
En el calor de la fiesta 
Todo el campo era una orquesta 
Que a su voz acompañaba 

Hoy cuando escucho a un cantante 
Cantar canciones de aquellas, 
Yo que ando sus mismas huellas 
Buscando lo verdadero, 
Les aseguro caballeros 
Le pido perdón a ella, 

Unos graban un disquito 
Y se sienten profesores, 
Ya no son los cantadores 
Que con el cante lloraban, 
Al tener suerte se engañan 
Y ya se creen unos dioses. 

Si tienen ganas de cantar 
Piensen lo que van hacer, 
No se vallan a creer 
Que la cosa es tan sencilla, 
De la bolsa, canastilla 
Pero hay que hacerlo caer. 

Hoy que vivo entre cantantes 
Yo les puedo asegurar, 
Que es difícil aguantar 
La vanidad y la fama, 
Hasta héroes de la cama 
Buscan para hacerse nombrar. 

Y ya les dejo señores 
Pero les pido un favor, 
Sí por ahí algún señor 
Les pregunta por mi oficio, 
Díganles que así lo he dicho 
Apenas sé cantar yo. 



viernes, 28 de septiembre de 2012

CAZADOR DE ESTRELLAS

CAZADOR DE ESTRELLAS
al Platano
¿Donde están tus instantáneas
tus mudas, blanquinegras
imágenes gastadas de mi tiempo?
Banda sonora en tu Kodak sin rollo
revelados retratos de músicos silentes
harapo y hambre cazador de estrellas.
La vida es real y existe el mas allá
hay siete colores del espectro
que en orgías tunantes
forman mil colores nuevos
desconocidos, ignorados, bellos.
Tuviste tu lugar y tu bolso
tu canción, tu concierto
tu butaca.
Tus zapatos rotos.
La cámara fotográfica
que te regalo Mercedes
ya que a ningún trovador del patio
se le ocurrió.
Hoy eres adiós de portada
y duende de nombre y apellido.
Mas en algún lugar sin protocolo
queda grabada tu foto de ti mismo
la de "el plátano"
mitad sol, mitad juglar, todo ternura.
Hoy, tarde ya
y lejos
escribo tu poema.

viernes, 7 de septiembre de 2012

A MI AMIGO JORGE FERNANDEZ ERA

ERA
A mi amigo Jorge Fernández Era

Mi amigo Jorge Fernández era el mas flaco, bueno todavía "es" pero a la época que me remonto, cuando  lo conocí, era verdaderamente un alambrito. Pues si, era el mas huesudo del piquete. Ya venia de rodar otras  asignaturas en otra facultad, cuando recién llegados a la universidad (léase Cujae) nos encontramos con uno de aquellos que "cambiaban de carrera" y como tenía experiencia no dudaba en ayudar a los demás. Lo mismo le arreglaba las sandalias rotas a una compañera de curso, que te explicaba gustosamente de que se trataba el tema de la clase que nadie pudo entender. Prometía como arquitecto, era de esos que se cuelan siempre por el hueco de la aguja. Presente en cualquier acontecimiento, los festivales de aficionados mejoraron con Jorge, sus ideas, y su sentido del humor, contagiaba a todos.  Después de aprobar con excelentes calificaciones el tercer año, nos abandono, y se fue para periodismo.  Vuelve a cambiar de carrera, algo que seguramente el se tomaba con el mismo sentido del humor que le caracteriza, pero indiscutiblemente se acercaba a lo que ya entonces era una de sus pasiones, la literatura, escribir, ya tenia cuentos, guiones, y un mundo de palabras, que no se resistían a permanecer encerradas entre las paredes de los edificios ni entre las líneas y las cotas de los planos.

Recuerdo especialmente, las discusiones entre los que odiaban a Silvio (que entonces eran mayoría) y los pocos que lo defendíamos. Jorge era siempre uno de nosotros, coleccionábamos los discos, las letras de las canciones, las entrevistas, las inéditas. La mayor fortuna la poseía Jorge, que era la colección completa de los discos de Experimentación Sonora del Icaic.

El camino dentro de la facultad de periodismo, no fue fácil, durante algún tiempo estuvo publicando en la revista Bohemia, y la esperábamos cada semana para ver que era lo nuevo que tiraba el amigo.  Se graduó finalmente, paso de la noche a la mañana a otro cambio, del curso diurno al nocturno, por su insistente decisión de convertirse en cocuyo. En medio de la oscuridad nos ilumino a muchos, y nos mostro que se puede ser valiente y tener los pantalones bien puestos, para decir lo que se piensa, en el lugar preciso.  Lo que evidentemente le trajo consecuencias.  Su participación en el grupo Nos y Otros, sus escritos, y ser querido por tantos, es lo que le mantiene como un Quijote que no se da por vencido, pero en este caso, un Quijote tropical, que sabe que son molinos los que se interponen en su camino, y que de alguna manera termina siempre derrotado pero vencedor.

Yo no se si es porque el es de otra Era, o porque aun hoy es lo que siempre fue. Sus libros me acompañan, su estilo peculiar y original me inspira. Tener su nombre entre los poquitísimos "Amigos" que uno conserva, es mi mayor riqueza. Y puse amigos con mayúscula con toda intención.

No era mi objetivo hacer un escrito lleno de elogios, no encuentro nada que reprocharle a no ser que nunca nos revelo el secreto de saber abrir todas las puertas, lo que presiento es una correlación de fuerzas ocultas, guiadas por astros y cierta magia, que lo hacen ver la vida desde y por una carcajada, como quien sabe que tiene la llave en el bolsillo.

Si el que espera desespera
y el que se apura madura
la escritura será, risa segura
si firma Jorge Fernández Era.
Onelio Perez 

NOS Y OTROS - AIRE



Sketch del grupo Nos y Otros grabado en agosto de 1996 en el Teatro Guiñol de La Habana

miércoles, 5 de septiembre de 2012

VIERTE CORAZÓN TU PENA

VIERTE CORAZÓN TU PENA...

Vierte, corazón, tu penaDonde no se llegue a ver,Por soberbia, y por no serMotivo de pena ajena.

Yo te quiero, verso amigo,
Porque cuando siento el pechoYa muy cargado y deshecho,Parto la carga contigo.

Tú me sufres, tú aposentasEn tu regazo amoroso,Todo mi amor doloroso,Todas mis ansias y afrentas.

Tú, porque yo pueda en calmaAmar y hacer bien, consientesEn enturbiar tus corrientesCon cuanto me agobia el alma.

Tú, porque yo cruce fiero
La tierra, y sin odio, y puro,
Te arrastras, pálido y duro,
Mi amoroso compañero.

Mi vida así se encamina
Al cielo limpia y serena,
Y tú me cargas mi pena
Con tu paciencia divina.

Y porque mi cruel costumbre
De echarme en ti te desvía
De su dichosa armonía
Y natural mansedumbre;

Porque mis penas arrojo
Sobre tu seno, y lo azotan,
Y tu corriente alborotan,
Y acá lívido, allá rojo,

Blanco allá como la muerte,
Ora arremetes y ruges,
Ora con el peso crujes
De un dolor más que tú fuerte,

¿Habré, como me aconseja
Un corazón mal nacido,
De dejar en el olvido
A aquel que nunca me deja?

¡Verso, nos hablan de un Dios
Adonde van los difuntos:
Verso, o nos condenan juntos,
O nos salvamos los dos!

Jose Marti

CHICO BUARQUE EN ESPAÑOL (ALBUM SOÑADO)

  En 1982 aparece el álbum “Chico Buarque en español” que contenía diez de sus mejores canciones adaptadas al Español por el destacado compo...