martes, 8 de febrero de 2011
UN TIEMPO PARA LA CREACIÓN
sábado, 5 de febrero de 2011
EN PRADO Y NEPTUNO
La Habana es una mujer sin rostro. Nunca la vi por primera vez porque siempre estuvo asomada a la ventana. Su belleza emana de la naturaleza de su andar desnuda, con los pies en el agua trasparente y tibia del Caribe, por sus ojos de mil colores pasan pequeñas luciérnagas inquietas que en un breve vuelo de pasión y picaresca aletean en sus pestañas.
Corazón de roble, así sin maquillaje va levantando estrellas caídas a su paso. De niña por sus trenzas bajaba un eléctrico temblor de inquietud y nobleza, como quien espera un príncipe azul en el mas recóndito de todos los paisajes. Pero como dicho príncipe nunca llegó, no tuvo mas remedio que mirarse a si misma, convertirse en esperanza y amarse única y sola.
Si las cosas que uno quiere, se pudieran alcanzar...
Tuvo un enamorado, con una flor en la frente. Nació en la calle Paula, que ahora llaman de otro modo, aunque sea un homenaje a esa madre gentil que derramo uno a uno sus pétalos de angustia, Paula será siempre la calle Paula. Anduvo por sus retícula uniforme de estrechas calles, eligiendo la acera que estaba en sombra y bajando a la calle para dar paso a las señoras, con un noble gesto de humildad, quitándose el sombrero, admirando la femenina dulzura y la sonrisa ingenua que le salva de un carruaje veloz que pule los adoquines con los cascos y las ruedas. De cara al sol le arrebataron la vida muy temprano, siempre es demasiado temprano si la muerte no viene por sus propios pies. A temprana edad le sorprendió una bala. Otros Habaneros ilustres han dado su vida y su talento por el país, pero ningún otro tuvo una luz infinita en las pupilas, un ardor de justicia en las entrañas y una flor en la frente.
Tu me quisieras lo mismo que veinte años atrás...
Las olas, incansables, una tras otra, con la constancia del tiempo, fueron descascarando el muro, el muro de los enamorados, de los borrachos, de los que se despiden para siempre, de los que se quedan anclados en su sitio. Fue socavando el gris calizo, renovando el musgo. A veces embravecido, el mar llego a las puertas mismas de los edificios, inundó las plantas bajas y los sótanos, derribo cada barrera que se interpuso en su camino. Ella entonces fue apuntalando historias, algunas permanecen incomprensiblemente intactas, sujetadas por las maderas vencidas, como colgadas del cielo, otras fueron reconstruidas con unas piedras nuevas, pequeñas alegrías y rotundas tristezas que dibujaron estados de animo en su alma de mujer.
Con que tristeza miramos, un amor que se nos va...
La Habana es una mujer cansada. En sus ojos las arrugas comienzan a asomarse, tímidas como las de una cuarentona, pero en los espejos se refleja aun su belleza de antaño, su juvenil destreza de abrir con paso firme la puerta de toda esperanza. Sus cabellos enrollados como las rejas coloniales, como el recorrido del humo de los tabacos ascendiendo lentamente en el aire, con los vitrales de colores al fondo. Un tumulto de azules habita en su horizonte. Últimamente le han retocado sus mas íntimos rincones. La Habana mas vieja se va haciendo poco a poco nueva, han ido restaurando emblemáticos inmuebles con mejor o con peor suerte. Otros han desaparecido para siempre. Pero en suma, todos en esa renovación han perdido el rumor que durante siglos ha dejado el sonar de los tambores en los solares, el fresco aliento de la ropa recién tendida en los balcones, la ventana remendada y la reja oxidada, el picaresco encanto de sus gentes. ¿A dónde se los han llevado? ¿Dónde esta el pregonero de tan dulces y tropicales frutas? ¿Qué nueva canción tendrán los maniseros de este siglo?
Es un pedazo del alma que se arranca sin piedad.
Por las paredes (mil años hace...)
Mil años hace que el sol pasa
reconociendo en cada casa
el hijo que acaba de nacer,
que el monte dibuja perfiles
suaves, de pecho de mujer,
que las flores nacen discretas
y las bestias y la luz también.
Mil años para nuestro bien.
En cada valle una gente
y cada cala esconde
vientos diferentes.
Mil años, que el hombre y la guerra
dieron lengua y nombre a la tierra
y al pueblo que rindió a sus pies,
la plata del olivo griego,
la llama persa del ciprés.
Y el musulmán lo perdió todo,
la casa, el sueño y la heredad
en nombre de la cristiandad.
Íberos y romanos,
fenicios y godos,
moros y cristianos.
En paz descansen esplendores
de amor cortés y trovadores.
Dueños del camino del mar,
no había pez que se atreviese
a transitarlo sin llevar
las cuatro barras en el lomo.
Descansa en paz, ancestral grey
vendida por tu propio rey.
De mártires y traidores
enlutaron tus campos
los inquisidores.
Mil años hace que el sol pasa
pariendo esa curiosa raza
que con su llanto hace un panal.
Y de su sangre y su derrota,
día de fiesta nacional.
Que con la fe del peregrino
jamás dejó de caminar,
de trabajar y de pensar.
Empecinado,
busca lo sublime
en lo cotidiano.
Mil años hace y unas horas
que con manos trabajadoras
se amasa un pueblo de aluvión.
Con sangre murciana y de Almería
se edificó una exposición.
Ferroviarios, labradores,
dulces criadas de Aragón,
caricias de este corazón.
Y lágrimas oscuras
de los andaluces.
Y la dictadura...
Patria pequeña y fronteriza,
mil leches hay en tus cenizas,
pero un soplo de libertad
revuelve el monte, el campesino,
el marinero y la ciudad.
Que la ignorancia no te niegue,
que no trafique el mercader
con lo que un pueblo quiere ser.
Lo están gritando
siempre que pueden,
lo andan pintando
por las paredes...
lunes, 17 de enero de 2011
HABANA MIA
Habana mía
Las guapas por los balcones,
los negros que se remangan,
huele a tabaco y malanga,
sabe a tostón y congrí.
Un príncipe de la danza
sobre sus piernas de atleta
ensaya su pirueta,
su grand jeté cinco mil.
El mago de las finanzas,
el as de la bicicleta,
resuelve su papeleta:
cambio jabón por café.
Hoy, papas por camisetas,
mañana tengo galletas,
pasado, vete a saber.
Y pongo punto y aparte,
ni de noche ni de día,
que tu risa no me falte,
Habana mía.
La furia del dios Caribe,
los días que se suceden,
dejaron en las paredes
todos los tonos del gris.
La mano, niña, que pinta,
como lo mandan los sueños,
un autobús que la lleva
de centro Habana a Madrid.
Como que la luna es blanca
y la ternura es morena,
bendita sabe la cena
sobre el pagano mantel.
Los besos que se repiten
sobre el eterno remite
de un corazón de papel.
Que pone punto y seguido,
ni de noche ni de día
¡Qué poca cosa te pido,
Habana mía!
La mirada impenetrable,
las llagas de la memoria,
las caricias que la gloria
ya no quiere repartir.
En el jardín donde crecen
las flores de la paciencia,
el árbol de la prudencia,
el reino del colibrí.
Es el delirio habanero,
dinero que no es dinero,
manisero sin maní.
Y pongo puntos suspensivos,
ni de noche ni de día,
ya sabes que no te olvido,
Habana mía.
domingo, 16 de enero de 2011
CUANDO TODO HORIZONTE ES UNA ISLA
Isla bordada con encajes de agua
espuma de un dios azul cielo.
Amanece cada mañana en mis pupilas
vacías de calles desgastadas y rotas
y fachadas que intentan colorearse el rostro
con el mejor matiz de su sonrisa.
Como le explico a toda esta gente que no comprende
a todo este mundo sabio que significa
"quiquiribú mandinga" "sarandonga"
Isla toda esperanza en espiral te escribo
una estrella fugaz alumbra un instante el cielo
pero ilumina mi alma marchita para siempre.
Puedo nombrar toda esa gente que amo en ti
gritar mi acorde disonante en el silencio,
tener a mano siempre un listado de muertos
el mar es un tiburón sangriento y también
un delfín azul rozando la tangente de un sueño.
"Babalú Ayé"
sábado, 15 de enero de 2011
COMO UNA PLUMA QUE SE LLEVA EL VIENTO
La vi irse calle abajo, liviana, como una pluma que se lleva el viento. ¿Qué hermoso pájaro podría haberse desecho de tan peculiar simpleza? Fueron mis ojos tras sus pasos, persiguiéndola inconscientes, extasiados del albedrío sutil de su desplazamiento, sin percatarme totalmente, del suave acomodo del aire jugando con su pelo ondulado, ni de sus pezones vibrando al ritmo ancestral de la música que desprenden sus tacones gastados.
La vi alejarse definitivamente, incluso otras pupilas le cruzaban al paso, achicándose en el paisaje hasta volverse un punto. Y aun diminuta, centelleaba. Como una linterna en medio de la noche, como una estrella sin dueño que ocupa su rinconcito en el cielo. ¿Qué astro encantado regirá sus mareas? Fue entonces cuando mi sombra se fue tras ella.
Solo, anclado en mi, sin el valor que le da la sombra a los objetos, escribí la historia de su adiós en mis dos dimensiones. Tenía el corazón tan afuera como las vocales de su nombre. La sombra es de todos los colores, robándole un poco de luz a cada cosa que toca, siempre parece fresca, serena, acariciable. Aprendí a sobrevivir sin ella y sin el contorno de la profundidad.
En el tumulto pasé como uno más, la gente iba tan de prisa que no se detuvo a mirar. La noche me habitó, el sol me descubría. Llevé el síndrome del búho, del murciélago chupa sangre. Hasta hoy que encontré mi sombra con su sombra tomadas de las manos, andando bajo la llovizna. Amándose sin prisa.
CHICO BUARQUE EN ESPAÑOL (ALBUM SOÑADO)
En 1982 aparece el álbum “Chico Buarque en español” que contenía diez de sus mejores canciones adaptadas al Español por el destacado compo...
-
“Isla sola” se presento y edito en Tenerife, por la Consejeria de empleo y asuntos sociales y la Viceconsejeria de asuntos sociales del Go...
-
En 1982 aparece el álbum “Chico Buarque en español” que contenía diez de sus mejores canciones adaptadas al Español por el destacado compo...



