miércoles, 23 de febrero de 2011
ME PASA A MENUDO
lunes, 21 de febrero de 2011
EL MONJE
jueves, 17 de febrero de 2011
EL REGRESO
Había regresado, había vuelto a posarse sobre tierra firme. En el centro del pueblo su monumental globo aerostático predominaba en el paisaje, solo la iglesia con sus dos torres disparejas y enmohecidas de tantas y tantas lunas, le cubría en parte por el norte. De todas partes venían acercándose jóvenes y viejos, niños y autoridades a contemplar al recién llegado.
El enorme globo harapiento hecho pedazos por todos sus costados apenas se mantenía en pie y se vino abajo totalmente una vez que el caballero había descendido con la ayuda de los primeros habitantes del pueblo que se acercaron a la extraña nave aparecida.
Era peculiar recibir un extraño ser y un raro artefacto venidos del pasado. En todos los cuentos contados y leídos por todos y cada uno de los habitantes de aquel pueblo, se hablaba de seres venidos del futuro, de civilizaciones superiores que habitan en los mas recónditos escondrijos del universo.
Pero esta vez fue diferente, había llegado un ser del pasado, hablando todavía en un español arcaico, con una vestimenta desecha pero que dejaba entrever claramente una moda y un estilo bastante lejano en los sótanos de la historia.
A nadie se le ocurrió pensar que aquel desconocido era uno de los habitantes de aquel pueblo, que varios cientos de años atrás había zarpado en su globo a explorar el mundo y que ahora simple y llanamente regresaba al hogar.
Una vez puesto de pie y revivido se dirigió a las personas presentes con frases de gratitud, pero en medio de tanta emoción cayo desmayado sobre la multitud perpleja que lo contemplaba en la improvisada tribuna de un banco bastante destartalado.
Se lo llevaron al hospital mas cercano después que todo tipo de curandero, espiritista, y medico sin uniforme se brindaron para socorrerlo en el mismo sitio de su desmayo. El pueblo entero fue hasta el hospital a esperar noticias de aquel extraño ser, y aguardaron siete días y siete noches en los alrededores, reclamándole alguna información al personal que entraba y salía del centro hospitalario.
Aparecieron velas, santos de todo material, flores de todos los colores y se fueron acomodando a lo largo de las estrechas aceras que rodeaban el inmueble. Nunca en la historia del pueblo habían lucido tan hermosas aquellas aceras maltrechas y aquellas callejuelas descascaradas.
Fue al séptimo día, cuando salio el director del hospital en persona, rodeado de varios médicos, enfermeras, y hasta muchos pacientes con sus vendajes y con sus sueros colgando hasta la escalinata de la entrada y se dirigieron a todos los presentes. Que rápidamente se habían venido acercando desde que comenzaron a notar algo raro en el ambiente.
Para noticia de todos, el señor desconocido que atendíamos desde hace varios días, el mismo que apareció montado en un globo en la plaza del pueblo, ha desaparecido inexplicablemente de su cama, sin dejar rastro de su fuga, sin abrir las ventanas, sin la ayuda de nadie y sin que ninguno de ustedes, sus mejores y mas fieles guardianes se dieran cuenta.
También en ese instante se venia acercando el alcalde del pueblo precipitadamente para comunicar que el globo había desaparecido del lugar donde celosamente lo habían guardado para que lo examinaran los historiadores de la capital que ya venían en camino.
Perplejos en medio de tanta confusión, sorprendidos unos, otros buscando explicación en los ojos de los que lloraban, y todos en un caótico descontrol emocional, vieron como se acercaba el enorme globo aerostatico de golpe por encima del edificio y abajo la mano del caballero les saludaba, sonriente se quito su sombrero para ser visto mejor por la multitud mientras con la otra mano les dejaba caer flores de colores y estrellas a la multitud enloquecida que las atrapaba en el aire y al tocarlas se convertían en monedas de oro de una época bastante lejana en los sótanos de la historia.
martes, 8 de febrero de 2011
UN TIEMPO PARA LA CREACIÓN
sábado, 5 de febrero de 2011
EN PRADO Y NEPTUNO
La Habana es una mujer sin rostro. Nunca la vi por primera vez porque siempre estuvo asomada a la ventana. Su belleza emana de la naturaleza de su andar desnuda, con los pies en el agua trasparente y tibia del Caribe, por sus ojos de mil colores pasan pequeñas luciérnagas inquietas que en un breve vuelo de pasión y picaresca aletean en sus pestañas.
Corazón de roble, así sin maquillaje va levantando estrellas caídas a su paso. De niña por sus trenzas bajaba un eléctrico temblor de inquietud y nobleza, como quien espera un príncipe azul en el mas recóndito de todos los paisajes. Pero como dicho príncipe nunca llegó, no tuvo mas remedio que mirarse a si misma, convertirse en esperanza y amarse única y sola.
Si las cosas que uno quiere, se pudieran alcanzar...
Tuvo un enamorado, con una flor en la frente. Nació en la calle Paula, que ahora llaman de otro modo, aunque sea un homenaje a esa madre gentil que derramo uno a uno sus pétalos de angustia, Paula será siempre la calle Paula. Anduvo por sus retícula uniforme de estrechas calles, eligiendo la acera que estaba en sombra y bajando a la calle para dar paso a las señoras, con un noble gesto de humildad, quitándose el sombrero, admirando la femenina dulzura y la sonrisa ingenua que le salva de un carruaje veloz que pule los adoquines con los cascos y las ruedas. De cara al sol le arrebataron la vida muy temprano, siempre es demasiado temprano si la muerte no viene por sus propios pies. A temprana edad le sorprendió una bala. Otros Habaneros ilustres han dado su vida y su talento por el país, pero ningún otro tuvo una luz infinita en las pupilas, un ardor de justicia en las entrañas y una flor en la frente.
Tu me quisieras lo mismo que veinte años atrás...
Las olas, incansables, una tras otra, con la constancia del tiempo, fueron descascarando el muro, el muro de los enamorados, de los borrachos, de los que se despiden para siempre, de los que se quedan anclados en su sitio. Fue socavando el gris calizo, renovando el musgo. A veces embravecido, el mar llego a las puertas mismas de los edificios, inundó las plantas bajas y los sótanos, derribo cada barrera que se interpuso en su camino. Ella entonces fue apuntalando historias, algunas permanecen incomprensiblemente intactas, sujetadas por las maderas vencidas, como colgadas del cielo, otras fueron reconstruidas con unas piedras nuevas, pequeñas alegrías y rotundas tristezas que dibujaron estados de animo en su alma de mujer.
Con que tristeza miramos, un amor que se nos va...
La Habana es una mujer cansada. En sus ojos las arrugas comienzan a asomarse, tímidas como las de una cuarentona, pero en los espejos se refleja aun su belleza de antaño, su juvenil destreza de abrir con paso firme la puerta de toda esperanza. Sus cabellos enrollados como las rejas coloniales, como el recorrido del humo de los tabacos ascendiendo lentamente en el aire, con los vitrales de colores al fondo. Un tumulto de azules habita en su horizonte. Últimamente le han retocado sus mas íntimos rincones. La Habana mas vieja se va haciendo poco a poco nueva, han ido restaurando emblemáticos inmuebles con mejor o con peor suerte. Otros han desaparecido para siempre. Pero en suma, todos en esa renovación han perdido el rumor que durante siglos ha dejado el sonar de los tambores en los solares, el fresco aliento de la ropa recién tendida en los balcones, la ventana remendada y la reja oxidada, el picaresco encanto de sus gentes. ¿A dónde se los han llevado? ¿Dónde esta el pregonero de tan dulces y tropicales frutas? ¿Qué nueva canción tendrán los maniseros de este siglo?
Es un pedazo del alma que se arranca sin piedad.
Por las paredes (mil años hace...)
Mil años hace que el sol pasa
reconociendo en cada casa
el hijo que acaba de nacer,
que el monte dibuja perfiles
suaves, de pecho de mujer,
que las flores nacen discretas
y las bestias y la luz también.
Mil años para nuestro bien.
En cada valle una gente
y cada cala esconde
vientos diferentes.
Mil años, que el hombre y la guerra
dieron lengua y nombre a la tierra
y al pueblo que rindió a sus pies,
la plata del olivo griego,
la llama persa del ciprés.
Y el musulmán lo perdió todo,
la casa, el sueño y la heredad
en nombre de la cristiandad.
Íberos y romanos,
fenicios y godos,
moros y cristianos.
En paz descansen esplendores
de amor cortés y trovadores.
Dueños del camino del mar,
no había pez que se atreviese
a transitarlo sin llevar
las cuatro barras en el lomo.
Descansa en paz, ancestral grey
vendida por tu propio rey.
De mártires y traidores
enlutaron tus campos
los inquisidores.
Mil años hace que el sol pasa
pariendo esa curiosa raza
que con su llanto hace un panal.
Y de su sangre y su derrota,
día de fiesta nacional.
Que con la fe del peregrino
jamás dejó de caminar,
de trabajar y de pensar.
Empecinado,
busca lo sublime
en lo cotidiano.
Mil años hace y unas horas
que con manos trabajadoras
se amasa un pueblo de aluvión.
Con sangre murciana y de Almería
se edificó una exposición.
Ferroviarios, labradores,
dulces criadas de Aragón,
caricias de este corazón.
Y lágrimas oscuras
de los andaluces.
Y la dictadura...
Patria pequeña y fronteriza,
mil leches hay en tus cenizas,
pero un soplo de libertad
revuelve el monte, el campesino,
el marinero y la ciudad.
Que la ignorancia no te niegue,
que no trafique el mercader
con lo que un pueblo quiere ser.
Lo están gritando
siempre que pueden,
lo andan pintando
por las paredes...
CHICO BUARQUE EN ESPAÑOL (ALBUM SOÑADO)
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